Apnea acuática, el placer de no respirar

Apnea acuática
Apnea acuática

“No respirar, engancha… Es una pequeña adicción”, comenta Fernan Clavo, gran aficionado a la apnea acuática en Euskadi, un deporte extremo consistente en descender en profundidades marinas a pulmón libre, sin utilizar equipos de submarinismo tradicionales como el esnórquel.

En Euskadi esta práctica deportiva tiene gran mérito ya que las temperaturas del Cantábrico son muy frías y el agua no suele ser muy cristalina, con una visibilidad de media de unos 20 metros en los mejores días. Como comparación, en Ibiza la visibilidad llega hasta los 45 metros habitualmente.

Dentro de la apnea que se practica en el mar, existen tres tipos: la apnea de peso constante en la que se baja con un cinturón de plomo que ayuda a eliminar la flotabilidad del neopreno, compensando el peso. En el estilo libre, sin embargo, la persona utiliza una cuerda que le ayuda a bajar y a subir. En este caso, si se quiere puede ponerse peso o no. Y en la apnea No Limits se desciende con una máquina que lleva un lastre de 50 kilos aproximadamente con la que se desciende a toda velocidad.

“Lo que más me gusta de la apnea es sentirme libre bajo el mar, meterme en una cueva, buscar peces… Más que desconectar, sobre todo, con la apnea te relajas muchísimo”, comenta ilusionado Fernan, quien simultanea esta práctica con la pesca submarina, otra de sus grandes pasiones.

Apnea acuática

Consistente en descender en

profundidades marinas a

pulmón libre, sin utilizar

equipos de submarinismo

tradicionales

A diferencia de otros deportes, en la apnea acuática triunfan claramente las mujeres. En el número de practicantes y en calidad y nivel. De entre ellas, destaca la tinerfeña Dunia Quintero, campeona de España de “estática”.

Como cualquier deporte extremo requiere concentración pero, sobre todo, cumplir unos requisitos mínimos. Es fundamental la relajación, una respiración controlada (tipo yoga) y una buena técnica de compensación que ayude a compensar aquellas partes del cuerpo que contienen aire, como son los tímpanos, los senos paranasales, los pulmones o las propias gafas de buceo.

Le Grand Bleu

La mítica película francesa de 1988 es el gran referente de este deporte y sus escenas submarinas rebosan belleza y serenidad. Interpretada por Jean-Marc Barr, Rosanna Arquette y Jean Reno, representa una ficción sobre la rivalidad deportiva entre dos célebres competidores de apnea.

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